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2022/09/11

Rutinas y destrezas de pensamiento en el área de Religión

 


 

Para organizar las ideas, para dar opiniones o para facilitar el aprendizaje, las rutinas y destrezas de pensamiento ofrecen múltiples beneficios al alumnado. ¿Te las vas a perder?

Las rutinas de pensamiento son formas de ordenar las ideas y los conocimientos con múltiples utilidades: organizar opiniones, designar grupos, jerarquizar los pensamientos, adaptar el estudio o el repaso para dar mayor prioridad a los conocimientos que peor se manejan… Con esta serie de propuestas, el alumnado podrá trabajar de una manera más dinámica y organizada, tanto en grupo como individualmente.


En las rutinas de pensamiento las estructuras son sencillas, se repiten y ayudan a los alumnos a aprender a pensar. En las destrezas de pensamiento se busca un pensamiento más profundo y cuidadoso. En las dos se suelen usar organizadores gráficos. Ambas se pueden incorporarse fácilmente a nuestro trabajo en el aula y ayudan a los alumnos a forjar un pensamiento más reflexivo y autorregular su proceso de aprendizaje.

Accede al artículo completo y el índice con todas las rutinas y destrezas publicadas, cliqueando aquí.

 



2022/09/07

¿Qué hacer con el alumnado de la ESO que no curse religión católica?



¿Cómo mantener ocupados este próximo curso al alumnado de la ESO que no curse Religión Católica y, a la vez, cumplir con lo que se indica en la nueva Ley Educativa? Esta es una de las dudas que trae el nuevo curso escolar. Será a partir de septiembre cuando comenzarán a implantarse algunas medidas incluidas en la Ley Orgánica de Modificación de la LOE, es decir, en la LOMLOE. Una de ellas, y que afecta de lleno a Melilla y más concretamente al alumnado de algunos cursos de Secundaria, consiste en que la materia de Religión Católica no tendrá lo que se denomina una ‘asignatura espejo’. Hasta ahora, los escolares podían elegir en la ESO o cursar Religión Católica o cursar su alternativa, denominada Valores Éticos. Ambas materias tenían en nuestra ciudad una carga lectiva de una sesión a la semana (en otras comunidades, como por ejemplo en Madrid, se llegan a impartir dos horas semanales) y eran totalmente evaluables a cualquier efecto: es decir, había que aprobarlas como el resto por ejemplo a efectos de ser tenidas en cuenta para pasar de un curso a otro. Sin embargo, en el curso 2022-2023, la LOMLOE se implanta en los cursos impares; si hablamos de los institutos, en primero y tercero de la ESO y en primer curso de Bachillerato. Los estudiantes que así lo deseen pueden seguir recibiendo clases de Religión Católica como hasta ahora. Pero los que no, tendrán una hora que en la nueva ley se denomina Atención Educativa. Poco más se aclara sobre qué se puede hacer y qué no en este tiempo.. Si nos fijamos en otras Comunidades Autónomas, y bajo ese título de Atención Educativa donde parece que todo cabe, cual cajón de sastre, se ha planteado aprovechar esa hora para hacer deporte libre, para llevar a cabo acciones ambientales, para trabajar valores transversales como la sostenibilidad o la igualdad o simplemente para que los escolares estudien de forma autónoma. Porque lo que la Ley deja claro es que no se puede avanzar en ninguna materia, incluir nuevos contenidos de la asignatura que sea o repasar contenidos de otras disciplinas. Pero tienen que recibir atención educativa y, por supuesto, los escolares siempre estarán bajo supervisión docente.

AUTOESTIMA Y AUTONOMÍA

El Real Decreto 217/2022, de 29 de marzo, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria, en su disposición adicional primera. Enseñanzas de religión, indica textualmente: “Los centros docentes dispondrán las medidas organizativas para que los alumnos y alumnas cuyos padres, madres, tutores o tutoras no hayan optado por que cursen enseñanzas de religión reciban la debida atención educativa. Esta atención se planificará y programará por los centros de modo que se dirijan al desarrollo de los elementos transversales de las competencias a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad. En todo caso, las actividades propuestas irán dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes”. Para continuar indicando que “las actividades a las que se refiere este apartado en ningún caso comportarán el aprendizaje de contenidos curriculares asociados al conocimiento del hecho religioso ni a cualquier materia de la etapa”.

A primera o a última hora

También se habló en su día entre la comunidad educativa de que una posible solución pasaría por hacer coincidir las clases de Religión con una primera o una última hora del horario. Así se podría llegar a plantear a la Administración que los alumnos que no la cursen puedan ese día entrar una hora más tarde o salir una hora antes. Sin embargo, esta idea, de contar con el visto bueno correspondiente, podría llevarse a cabo quizás en el primer curso de Bachillerato, pero resulta inviable en los institutos de nuestra ciudad, que en su mayoría cuentan en la ESO con un gran número de líneas (clases por nivel). Aunque se quisiera, los números no salen. Los horarios no cuadran. Lo único que está claro es que quienes no vayan a clase de Religión Católica en la ESO permanecerán en el centro educativo pero faltará por concretar haciendo exactamente qué.

Religión sin evaluar

En este mismo documento también se recuerda que las administraciones educativas garantizarán al inicio de curso que los progenitores o los alumnos, en el caso de que sean ya mayores de edad, puedan manifestar su voluntad de recibir o no enseñanzas de religión. “La evaluación de las enseñanzas de la religión católica se realizará en los mismos términos y con los mismos efectos que las otras materias de la etapa”, se resalta, para señalar a continuación que la asignatura de Religión ya no será evaluable: “Con el fin de garantizar el principio de igualdad y la libre concurrencia, las calificaciones que se hubieran obtenido en la evaluación de las enseñanzas de religión no se computarán en las convocatorias en las que deban entrar en concurrencia los expedientes académicos, ni cuando hubiera que acudir a estos a efectos de admisión de alumnos y alumnas, para realizar una selección entre los solicitantes”. Por lo tanto, estos alumnos irán a clase de Religión católica y serán evaluados pero esa nota no se reflejará en su expediente, ya que el resto de sus compañeros de clase no tendrán calificación alguna de ese espacio de tiempo.

Fuente: https://elfarodemelilla.es/que-hacer-con-el-alumnado-de-la-eso-que-no-curse-religion-catolica/

2022/09/02

«Mis alumnos están encantados de tener un maestro youtuber»


Andrés Berlanga, en el estudio que utiliza para hacer vídeos de contenido religioso que luego sube a Youtube. SUR
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Andrés Berlanga, en el estudio que utiliza para hacer vídeos de contenido religioso que luego sube a Youtube. SUR

«LOS MENSAJES QUE RECUERDO CON MÁS CARIÑO SON AQUELLOS EN LOS QUE ME DICEN QUE MI MENSAJE HA SERVIDO PARA ACERCAR ALGUIEN A DIOS», RESALTA EL MAESTRO Y YOUTUBER

Andrés Berlanga afirma trabajar en lo que más le apasiona: «Dar clases como maestro de Religión». Pero cuando llega a casa, este malagueño de 31 años, casado y padre de dos hijos, se sienta en su 'setup' y continúa hablando de Dios a jóvenes y no tan jóvenes a través de un canal en Youtube que, con el título 'Apuesta por Dios', cuenta ya con más de 20.000 suscriptores.

-Cuéntenos la historia de «@ApuestaporDios»

-En un principio el canal nació al inicio de la pandemia casi como por necesidad para compartir recursos de la asignatura de Religión con el resto de compañeros y alumnos, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en una cuenta más personal, donde también comparto contenido teológico y mi propia vida de fe. Tengo presencia en distintas redes sociales, pero es sin duda en YouTube donde tengo mayor visibilidad; posiblemente sea porque la mayoría de mis suscriptores son adultos y puede que no estén tan familiarizados con otras redes sociales, como Instagram.

REDES SOCIALES «PERMITEN QUE LO QUE QUIERES TRANSMITIR LLEGUE A MUCHÍSIMA MÁS GENTE, NUESTRA FORMA DE COMUNICAR EVOLUCIONA»

-¿Por qué ese título?

-Este nombre lleva resonando en mi mente desde el año 2012 cuando empecé a estudiar Teología (actualmente es graduado en Ciencias Religiosas). Comencé mi primer año sin tener apenas idea de dónde me metía y, de repente, en la asignatura de Introducción a la Teología y Teología Fundamental, me encontré con el libro que más me ha marcado en toda mi carrera, 'La apuesta Por Dios' de Juan Antonio Paredes Muñoz, que fue mi profesor durante ese año. Este libro me impactó tanto y me abrió tanto los ojos que se quedó grabado en mi corazón. Todavía lo conservo con mucho cariño. Es de ahí de donde nace 'Apuesta por Dios'.

-¿Qué tipo de contenidos tienen más éxito?

-En primer lugar, los contenidos pastorales en general, dirigidos a las familias y educadores cristianos, y, en segundo lugar, los contenidos que intentan responder a las inquietudes que los jóvenes se plantean. Los jóvenes tienen mucho potencial y la gran capacidad de cuestionárselo todo.

-¿Qué le dicen sus alumnos? ¿Y su familia o amigos?

-Mis alumnos están encantados de tener un maestro 'Youtuber', como ellos dicen. Sinceramente, creo que en mi profesión es de vital importancia estar actualizado y conocer el entorno social en el que ellos están inmersos; y, sin ninguna duda, el mundo en el que ellos socializan son las redes sociales y los videojuegos.

Por otro lado, mi familia y amigos ya están acostumbrados a verme siempre con una cámara en la mano; me han conocido grabándolo todo y a todas horas.

-Seguro que le llegan mensajes desde diferentes puntos del mundo ¿alguno que recuerde especialmente?

-Curiosamente, más del 90% de mis seguidores son latinoamericanos, por lo que la mayoría de mensajes que me llegan son de allí. Los mensajes que recuerdo con más cariño son aquellos en los que me dicen que alguno de mis vídeos han servido para acercar a alguien un poco más a Dios. Esa es la única finalidad de 'Apuesta por Dios', ser instrumento para llevar el Evangelio a cuantas más personas mejor.

-¿Qué permiten las redes que no permite la evangelización cara a cara? ¿Y viceversa?

-Las redes permiten que el mensaje que quieres transmitir llegue a muchísima más gente y, además, que llegue a personas que físicamente, por prejuicios, vergüenza u otros motivos, no se atreverían a investigar sobre estos temas. Nuestra forma de comunicarnos evoluciona constantemente, y, como consecuencia, también tiene que hacerlo nuestra forma de comunicar la fe. Pese a todo esto, aunque cada vez es más complicado mantener una conversación cara a cara, creo que el encuentro personal sigue siendo, y será, el mejor camino para la evangelización.

-¿De qué va a ir su próximo vídeo?

-Ahora mismo estoy subiendo una mini serie sobre el videojuego Custodio Animae, un juego de rol cristiano que nos permite vivir la Historia de la Biblia acompañando a un ángel custodio. Aunque también tengo pensado subir algún vídeo sobre teología.

-¿Cree que la Iglesia tendría que apoyar más a los creadores de contenido? ¿Cómo?

-Creo que la Iglesia es cada vez más consciente de la importancia que tiene la evangelización en las redes y, por tanto, de la importancia que tienen los creadores de contenido católico. Actualmente se ha creado una especie de Sínodo digital, junto a la secretaría del Sínodo y al Dicasterio para la Comunicación, que trata de recopilar el sentir de todos los católicos, y no católicos, del mundo digital. Esta es una iniciativa estupenda para este proceso sinodal que está viviendo la Iglesia, y creo que es un gran paso hacia las redes sociales y la comunidad digital. Aunque todavía hay mucho que mejorar. 

Fuente:  https://www.diariosur.es/malaga-capital/andres-berlanga-alumnos-20220821002343-ntvo.html

2022/09/01

La enseñanza de la asignatura de Religión: la ley está para cumplirla


La enseñanza de la religión cristiana, la historia de las religiones y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona

Como gusta decir al presidente del Gobierno últimamente –es su latiguillo de verano– la ley está para cumplirse. Efectivamente así es, y además para el fin para el que fueron creadas las mismas, y no para hacer un uso torticero, desviado o interesado de ellas.
Dentro de las normas obligatorias se encuentran también los pactos y convenios internacionales, a los que la propia Constitución española otorga rango, un papel muy relevante para la interpretación de los derechos fundamentales. Entre los múltiples pactos internacionales firmados por el Reino de España se encuentra los acuerdos con la Santa Sede de 1979, y entre ellos el de enseñanza y asuntos culturales que entre otras cosas exige que la asignatura de Religión sea de oferta obligatoria, aunque de elección voluntaria, en todos los niveles y especialidades de las enseñanzas preuniversitarias, y que además, para aquellos que las escojan, la asignatura sea calificada y evaluada como las de mayor importancia (disciplinas fundamentales dice el convenio), es decir que compute para todas las medias oficiales de cara al acceso a la universidad por ejemplo.
Pues bien, está obligación legal que se impone a todos los poderes públicos españoles viene siendo objeto de innumerables incumplimientos desde hace muchos años, y corre el serio peligro de que en los próximos meses de ser definitivamente noqueada o gravemente capitidisminuida.
El primer incumplimiento tiene que ver con el hecho de que se haya excluido total y absolutamente de este ámbito a las enseñanzas de formación profesional; no se qué razón pueda existir para que los estudiantes de electricidad, peluquería, automoción, sistemas informáticos en red, o matricería y moldes, no tengan derecho a optar por una formación tan vital como es la religiosa; pero lo cierto es que de esto no tiene la culpa sólo el actual Gobierno, sino también es atribuible a todos los que le antecedieron, de todos los signos políticos. Lo acuerdos Iglesia-Estado a los que nos acabamos de referir expresamente incluyen los estudios de formación profesional dentro de su ámbito. La Ley está para cumplirla.
El segundo incumplimiento tiene que ver con el hecho de que, de facto, en algunas CCAA, entre las que destacan País Vasco y Cataluña, se lleve años sin ofrecer la asignatura de Religión en la escuela pública, sin que la alta inspección del Estado en materia educativa haya hecho nada por remediar este grave incumplimiento legal, algo parecido a lo que sucede con la enseñanza de un número mínimo de asignaturas en idioma español. Pero también es cierto que esto lleva años sucediendo. La Ley está para cumplirla.
Podríamos hablar también de la reducción de horas a la mínima expresión de la asignatura de Religión, pero eso es largo de explicar y además en este campo la jurisprudencia ha sido contradictoria.
Interesa ahora analizar cómo está quedando la situación con el desarrollo normativo posterior a la llamada ley Celaá, la que, como se sabe, modificó a finales de 2020 la Ley Orgánica de Educación.
La Ley Celaá se limita a decir que enseñanza de la religión católica se ajustará a lo establecido en el Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos Culturales suscrito entre la Santa Sede y el Estado español, declaración que hace extensiva al resto de las confesiones con las que el estado ha firmado acuerdos semejantes. Bonita declaración que como veremos a continuación tiene poco que ver con el desarrollo normativo posterior.
Los distintos decretos estatales que han regulado recientemente las llamadas enseñanzas mínimas de primaria, ESO y Bachillerato, han regulado la oferta de la asignatura de religión de tal medida que se va a dificultar enormemente la elección de esta materia por parte de las familias.
De momento le resta valor haciendo que la misma no compute a los efectos de la obtención de las medias oficiales, y después elimina la llamada asignatura espejo, es decir la asignatura que debería ofrecerse junto a la de religión para que así las familias puedan hacer una elección sencilla y clara. En el pasado esta asignatura fue ética, y bien podría ser filosofía, historia o cultura de las religiones, que es precisamente la posibilidad que prevé la Ley Orgánica de Educación después la reforma Celaá. Pero desgraciadamente está no ha sido la opción elegida por los citados reglamentos de desarrollado, que han optado por una solución harto compleja que va a permitir a las CCAA hacer de su capa un sayo. Haced la ley que yo haré lo reglamentos decía el Conde Romanones. La Ley está para cumplirla.
Pues bien, la alternativa que prevén estos reglamentos de enseñanzas mínimas a la asignatura de Religión esta descrita de un modo muy ambiguo y alambicado; para los alumnos que no opten por la asignatura de religión, los centros escolares deben prever medidas de atención educativa, que tengan por objeto el desarrollo de los elementos transversales de las competencias a través de la realización de proyectos significativos y relevantes y de la resolución colaborativa de problemas, reforzando la autoestima, la autonomía, la reflexión y la responsabilidad, y que vayan a dirigidas a reforzar los aspectos más transversales del currículo, favoreciendo la interdisciplinariedad y la conexión entre los diferentes saberes. Medidas, proyectos, transversalidad…; términos muy abstractos que van a ser objeto de desarrollo muy diverso por las CCAA que son las que deben desarrollar los decretos de enseñanzas mínimas. Todo con muchas comillas porque los decretos de enseñanzas mínimas son de todo menos mínimos, y regulan todos los aspectos educativos con enorme exhaustividad.
Los avances de la legislación autonómica que van llegando, y a los que habrá que estar muy atentos, no pintan nada bien en los que se refiere al ejercicio de este derecho fundamental de las familias de optar por la asignatura de religión; o bien se limitan a reproducir el mismo texto estatal, dejando para posteriores circulares o resoluciones administrativas el como se concreta ese proyecto «transversal» que deberá ser la alternativa a la religión, o incluso avanzan que la religión será una asignatura adicional, extra, que no tendrá espejo, que sólo cursarán los que la pidan, quedando los demás libres para ir al patio –o al móvil–, o irse a casa; y ello además de no computar para las medidas oficiales. La Ley está para cumplirla.
La escuela privada y quizás en alguna medida la concertada, puedan ir solucionado el problema convirtiendo en asignatura alternativa los proyectos transversales, pero el ejercicio del derecho a optar por la asignatura de Religión cada vez es más difícil en la escuela pública, y el sector privado no puede dar la espalda a esta realidad, tratando de paliar su problemática particular únicamente.
Finalmente, una palabra por el momento para resaltar que la enseñanza de la religión cristina, la historia de las religiones, y la filosofía en general es algo intrínsecamente bueno, por no decir esencial para la persona; la finitud de la vida del hombre es un misterio y esta verdad es una realidad inevitable; los hombres desde siempre han dedicado gran parte de su pensamiento a intentar encontrar explicación lógica a lo inescrutable; privar a los estudiantes de esta serie de reflexiones es sin lugar a duda limitarles gravemente. La Iglesia fundada por Dios encarnada en Cristo, está ligada de modo inseparable de la vida de las sociedades occidentales, ha sido uno de los fundamentos de su desarrollo cultural y social; prescindir de ello, como si fuera una asignatura más, sin ni siquiera capacidad de elección, o haciendo la misma muy complicada, supone también privar a los jóvenes de armas poderosas para formarse y crecer como personas sabias y de bien.
Y por último, la religión no puede ser objeto de adoctrinamiento, y el que lo intente se equivoca gravemente, y los resultados serán los distintos a los deseados, ya que una cosa es conocer las respuestas que dan las religiones, y en concreto la cristiana católica, al misterio de vida del hombre, y otra muy distinta el despertar del sentimiento religioso, que, como el enamoramiento, por ser tan personal, no puede ser de ninguna manera objeto de coerción, o brota del corazón o nunca surgirá por mas doctrina, teología y dogmática que se aprenda; las vías para una pastoral de encuentro con Jesús, nada tienen que ver con la enseñanza de la asignatura de Religión, en todo caso correrán paralelas.
  • Fernando Lostao Crespo es abogado, doctor en Derecho y director de la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria

Fuente: https://www.eldebate.com/sociedad/20220812/ensenanza-asignatura-religion-ley-esta-cumplirla_54269.html

2022/06/22

¿Religión en la escuela pública? ¡Sí, gracias!

 


Narnia, una actividad de Religión católica para estudiantes de la enseñanza pública madrileña. En la foto, el rapero Grilex en la edición de 2022

No es infrecuente escuchar que la Religión no debería estar en el currículo de la escuela pública secundaria, y que desde luego no debería puntuar (cosa que ya ha impuesto en España la LOMLOE). Quienes lo dicen a veces rechazan la enseñanza de la Religión como si fuera algo acientífico. Otros la rechazan desde el campo católico, pensando que su defensa incomoda las relaciones con los no cristianos, o que es un esfuerzo inútil ante el cada vez menor interés de los alumnos o, aún más, la indiferencia de los padres. ¿No sería mejor concentrarse en dar una buena catequesis en parroquias y colegios confesionales a quienes estén de veras interesados?

¿QUIÉN ELIGE RELIGIÓN?

Gracias a mi modesta experiencia de profesor de Religión en la enseñanza pública durante seis cursos, he comprobado la utilidad que tiene para nuestra sociedad esta asignatura: les expondré los resultados, si me lo permiten.

Para empezar, retirarse a unos cuarteles parroquiales o a los colegios en los que el pescado ya está vendido, supone dejar de someternos a un control de calidad. En la pública, el alumnado que reclama la asignatura -pues la piden los niños y no sus padres, no nos engañemos- supone en torno a un tercio del total en España (con grandes diferencias, en mi instituto supera el 40%). Abandonarlo no es coherente con la vocación docente y además es renunciar al reto de ser elegido, examinado y preferido no solo por los alumnos, sino por la comunidad educativa en general.

IR A LAS PERIFERIAS

Podemos invertir recursos y dinero en dotar de magníficos profesores y clases a colegios y parroquias donde prometamos ofrecer una educación religiosa de calidad… Pero lo haremos alejándonos del lugar por donde transita realmente el alumnado. Y con ese alejamiento exquisito lo traicionaremos, porque esos muchachos que prefieren la clase de Religión a otras alternativas -ahora en la práctica la papiroflexia, por obra de la ministra Celaá, para más escarnio hoy embajadora en el Vaticano- no van a pisar previsiblemente, en muchos años, una parroquia, y menos para apuntarse a unas clases lejanas a su entorno vital. Los alumnos que asisten a Religión en la enseñanza pública no solo rara vez o nunca van a misa, sino que ya ni hacen la primera Comunión. Precisamente porque para eso tienen que salir de su ámbito vital, cada vez más reducido.

En definitiva, la Religión en la escuela pública podrá disponer de pocas horas, menos medios, y de un público poco dispuesto al esfuerzo. Pero eso es lo que sucede con todas las asignaturas, así que o les damos lo que se puede dar en esas circunstancias, o no tendrán nada. De muchas maneras se nos dice a los profesores de Religión (de la pública, insisto) que nuestras clases serán para muchos la última ocasión de oír hablar de Dios, o en nuestro caso de que les expliquen correctamente la doctrina católica. Claro que no se pueden poner puertas al campo ni cortar a Dios las manos. Precisamente por eso no se les puede negar este viático. Y sí, aspirar a que no sea la última ocasión: pero si se la negamos, ni eso tendrán.

MENOS PERJUICIOS ENTRE LOS ALUMNOS

Para quienes andan con remilgos queriendo diferenciar -o separar y hasta enfrentar- la clase de Religión y la catequesis, opino que están bastante desfasados. Cierto que hubo un tiempo (el de mi juventud) en que ya conocíamos la Religión católica e íbamos a la clase con espíritu rebelde y ganas de fastidiar al profesor. Desde mi limitada experiencia, me parece que los chicos de hoy tienen respecto a los de antaño la desventaja de su total ignorancia de la Religión, pero la ventaja de su también total ausencia de perjuicios: tienen ganas de saber, mientras que nosotros, que ya sabíamos, solo queríamos reventar la clase. Eso sí, para no idealizar al personaje, las ganas no suelen ir acompañadas de un gran espíritu de sacrificio, sino de uno más cercano a la curiosidad de los atenienses del Areópago…

Hasta aquí espero haber aportado algún argumento para mantener, por poco que sea, lo que se ha preservado de enseñanza de la Religión en la escuela pública. Habría que añadir la consideración de que es un derecho humano, un derecho de los padres, reconocido en la Constitución, etc. La realidad es que los padres suelen tener otras preocupaciones, que la mayoría no está dispuesta a exigir nada, ni a sus hijos ni a los educadores, y que en España ha sido la Conferencia Episcopal la que ha defendido este derecho, y que parece estar cansándose ya de la pelea. Por eso mismo quizá convenga que tomemos el relevo cuantos sepamos ser conscientes de que los niños, los jóvenes, tienen derecho a oír hablar de Dios, y que muchos lo piden.

HABLAR DE JESUCRISTO

No me oirán decir que la Religión es útil para entender el mundo moderno. No, lo que necesitan los jóvenes es que les hablen de Dios, de Cristo, no de la influencia que el cristianismo haya tenido en la historia. Primero porque para contar eso ya están los profesores de Historia o Arte, y sobre todo porque cada vez es más escasa la influencia del cristianismo y por tanto les estaríamos mintiendo. De hecho, más bien habría que decir que el profesor de Religión puede explicarles por qué el mundo es incomprensible e inhumano, y sugerirles que otro mundo es posible.

Y para terminar, una reflexión para aquellos que critican la Religión como si fuera algo impropio de la enseñanza pública de un “país laico”. Incluso para los directamente descreídos -y esto vale para los católicos respecto a otras religiones frente a las que aparecemos como “infieles”-, un sano sentido de integración social hace comprender que es mejor que quien enseña la Religión -la que sea- lo haga si quiere en su casa o en su templo, pero también en el ámbito público: porque debemos conocer los argumentos y hasta las intenciones de todos. Más vale, en definitiva, hablar en público, si queremos evitar la corrupción, el sectarismo y el fanatismo, que necesitan del secreto.

NO AUTOSEGREGARNOS

Si nos obligamos y obligamos a todos a decir abiertamente lo que su religión predica, nos evitaremos sorpresas, prejuicios innecesarios, o esfuerzos para desenmascarar lo irracional. En cambio, arrinconar la enseñanza de la Religión a las sacristías (o a las mezquitas), es el primer paso hacia la segregación y la persecución religiosa. No hay más que mirar al pasado para ver cómo la ignorancia mutua es el germen de las teorías de la conspiración y los pogromos.

En definitiva, expulsar a la Religión del ámbito escolar público es puro sectarismo y una agresión a un derecho muy cercano al de la libertad de culto, que no puede ejercerse desde la ignorancia. No caigamos los católicos en la ingenuidad de creer que es la mejor solución para no aparecer como intransigentes.

Santiago Mata

Profesor de Religión en Secundaria y escritor.

Fuente: https://omnesmag.com/foco/educacion/religion-escuela-publica/

2022/03/26

Los profesores de Religión tienen un papel clave en la Educación en valores

 


José María de Moya, director general de Siena Educación, presenta el I Encuentro Iberoamericano de Profesores de Religión, que tendrá lugar del 6 al 8 de mayo y que contará, entre sus 38 ponentes, con el escritor Pablo d'Ors, el filósofo Gregorio Luri o el director del área educativa de la OCDE, Andreas Schleicher.


“Hay que reivindicar más que nunca el papel que hoy cumple el profesorado de Religión en la Educación en valores“. Así presenta José María de Moya, director general de Siena Educación, el I Encuentro Iberoamericano de Profesores de Religión, que tendrá lugar del 6 al 8 de mayo con el objetivo de reivindicar la asignatura de Religión y a su profesorado. “Es fundamental, en los tiempos que vivimos, que los alumnos cuenten con un armazón para que tengan referencias y sepan dar explicación profunda a cuestiones profundas“.

De Moya explica cómo surge la idea de celebrar este encuentro, en un momento en que el bienestar psíquico y emocional es un factor clave en el rendimiento académico del alumno: “Orientadores y psicopedagogos nos trasladan que cada vez más les llegan a consulta alumnos que, si bien son brillantes académicamente, tienen un enorme vacío existencial, no saben para qué están aquí”. En este sentido, subraya, “la clase de Religión se convierte en una herramienta para responder a este tipo de preguntas que, tarde o temprano, todos nos planteamos”.

"Orientadores y psicopedagogos nos trasladan que cada vez más les llegan a consulta alumnos que académicamente son brillantes, pero que tienen un vacío existencial"

Orientadores y psicopedagogos nos trasladan que cada vez más les llegan a consulta alumnos que académicamente son brillantes, pero que tienen un vacío existencial

Entre sus objetivos el encuentro, de formato híbrido y cuyo plazo de inscripción se encuentra ya abierto, persigue contribuir a la formación integral del alumno, así como al conocimiento de las religiones para entender el mundo en que vivimos: “En estos tiempos de guerras y pandemias, es fundamental”, sostiene el director general de Siena Educación sobre una asignatura que “no es solo para creyentes, sino para todo alumno que busque respuestas”. Su reivindicación, prosigue, “es también la de las humanidades, en un momento en que se quitan horas a la filosofía o la religión, mientras se defiende que los estudiantes tengan pensamiento crítico“.

El otro gran objetivo del encuentro es reivindicar al profesorado de Religión, que “solo pide respeto y que se les valore”, asegura De Moya. También, su asignatura, “maltratada por parte de ciertos sectores que alegan que la materia debe salir del centro educativo porque es algo que corresponde a las familias”. Sin embargo, recuerda, “en España entre un 50 y un 70% de las familias matricula a sus hijos en Religión, por lo que, si hay sensibilidad democrática, se debe no solo responder a esta demanda sino también respetar el derecho de estas familias a que se eduque a sus hijos de acuerdo con sus convicciones morales”.

"En España, entre un 50 y un 70% de las familias matricula a sus hijos en Religión, por lo que, si hay sensibilidad democrática, se debe no solo responder a esta demanda sino también respetar el derecho de estas familias"

En España, entre un 50 y un 70% de las familias matricula a sus hijos en Religión, por lo que, si hay sensibilidad democrática, se debe no solo responder a esta demanda sino también respetar el derecho de estas familias

El encuentro arrancará el próximo 6 de mayo con un congreso presencial en CaixaForum Madrid, que también podrá seguirse en streaming. En él intervendrán 38 ponentes, entre ellos, el escritor Pablo d’Ors, que pronunciará la conferencia inaugural, el filósofo Gregorio Luri o el director del área educativa de la OCDE, Andreas Schleicher. Habrá un coloquio interreligioso y un conversatorio de filósofos, a los que se sumarán sesiones con experiencias y prácticas docentes innovadoras. Los días 7 y 8 será el turno del programa cultural, con visitas guiadas por el Museo del Prado, Puy du Fou y el Museo de la Catedral de la Almudena, donde el Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, oficiará la misa que pondrá el broche al encuentro.

 

2011/06/07

Koldo Aldai: EN DEFENSA DE LA CLASE DE RELIGIÓN

Koldo Aldai
Artículo publicado en Artegoxo

"Sí, es importante la clase de religión en las escuelas y colegios, tal como apuntaba el obispo de Gipuzkoa, en una reciente y sonada conferencia en la que defendía la asignatura frente al “laicismo anticristiano”, y su “estrategia de acoso y derribo muy agresiva". De aquella manera comulgo con Monseñor Munilla, en cierta forma me uno a su “cruzada”.

Sí, es imprescindible educar a los/as niños/as en el arte de “re-ligare”, de la unión. Que ellas, las criaturas de los nuevos tiempos, puedan abrazar la síntesis que a nosotros se nos negó, la síntesis que subyace en todo lo creado, en el más pequeño átomo y en la más lejana e inconmensurable galaxia, pero sin ir tan lejos, que sobre todo sepan de la síntesis humana. Que comprendan que todos los hombres somos hermanos, hijos de un mismo Dios, al que por consideración, nos abstendremos de apellidar, también por evitar disputas nominales, por voluntad de paz. Que los pequeños sepan de la supina ignorancia y barbarie del ser humano, que en el pasado tanto mató, simplemente por llamar al mismo Dios con distinto nombre. Que ellos jamás vuelvan a caer en tan fatal error.

Sí, mostrémosles la magia excelsa de volver a unir todo. Mostrémosles el arte de reunir a los credos extrayendo de cada revelación su aspecto más emancipador. Introduzcámosles en el arte de relacionar los colores, las ideas, los sentimientos, sobre todo las pieles de los humanos. Que puedan tomar noción del mosaico maravilloso de las razas, los pueblos y sus costumbres, las lenguas y los modos de mirar al cielo...

Acompañémosles al silencio donde ellos y ellas puedan operar esa alquimia maravillosa de reunir lo diferente. Que puedan vincular el Cielo y la Tierra, la materia y el espíritu, la ciencia y la mística, el sol y la luna, lo femenino y lo masculino, el viento y la estrellas… Que puedan fundir dentro de sí Norte y Sur, Oriente y Occidente, Yin y Yang…, unir la vida y la vida más allá de la vida, el aula y el prado, el laboratorio y el jardín…

Sí es importante que los niños tomen clase de religión, que se acerquen al misterio, que lo observen con admiración, sobre todo con gratitud, que caminen ese misterio por los senderos del mundo, que lo naden penetrando en los océanos anchos, que lo escruten arrojando la mirada a los cielos infinitos. Es vital que exploren el universo y el origen de la vida, pero lo más importante es obviarles las respuestas enteras, fundamentalmente por respeto, también porque nosotros no las tenemos. Acompañarles hasta las preguntas trascendentales de la existencia sí, pero ya una vez ante los enigmas mayúsculos, ante la triple y crucial pregunta de quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, que se apuesten solos. Bienvenida la ayuda ante el más monumental “sodoku”, pero sugerir atisbos de solución dista largo de imponerlos, más aún de hacerlos aprender de memoria. Si algo de verdad morara en esas respuestas, memorizarlas la mataría en ellos.

Sí, es preciso acercar a los niños a Jesús de Nazaret y su revelación de fraterno e incondicional amor, poder testimoniar ante ellos, más allá de la palabra, algo de su mensaje inmortal. Mas sumemos otras luminarias. La luz añade a la luz, nunca resta. De Palestina saltemos a Nepal para descubrir a Gautama Buda y su testimonio de compasión universal y de allí a las arenas del desierto para comprender la lección de rectitud sin mácula de Mahoma… Mari también aguarda en alguna luminosa cueva de nuestra historia. Es interminable en realidad el ejemplo de los grandes y ejemplarizantes seres, Krishna, Zaratustra, Bahaula…, en quienes los pequeños encontrarían atinado norte para su futuro. No será preciso preocuparse en exceso por el Maestro entre los maestros, por Jesús. Él estará siempre en la intersección, en el corazón de toda suerte de unión, en el origen de toda incondicional y fraterna donación, por qué no, en el comienzo de las primeras, inocentes y más socorridas oraciones de los párvulos.

Habrá que acercarles a los chavales a las grandes revelaciones, mas procede empezar por el más grande y maravilloso libro revelado, en el que se unen todos los credos, en el que pueden rastrear todos los humanos, en el que se encuentran ocultas las respuestas: el libro excelso de la madre naturaleza. Clases de religión por lo tanto, pero en el corazón de los bosques y en la cima de las montañas.

Es importante la clase de religión, incentivar en los alumnos el anhelo escrutador, que disfruten en la exploración de la vida y sus manifestaciones siempre sagradas; acercarles a la naturaleza que ruge, que se renueva, que florece, que se reproduce, que fascina… El niño fascinado es el niño más religioso, porque ese embeleso devendrá en devoción y por ende en profunda unión. Sí, es importante invitarles a la devoción, jamás imponerla, pero no precisamente aquella veneración hacia ellos mismos que los grandes seres siempre rechazaron, sino más bien sugerirles devoción por cuanta vida les rodea, por el bien al prójimo, por la entrega a la propia humanidad...

Me atrevería a ir más lejos que el conservador obispo donostiarra en su apuesta. En realidad todas las ciencias deberían impregnarse de espiritualidad, es decir de éxtasis, de encantamiento, de rendimiento…; todas las éticas de profundo amor y agradecimiento, pero no más dogmas, no más verdades privativas, por favor. Rindámonos tras tantos siglos imponiendo, rindámonos al intento de inculcar postulados definitivos, a la pretensión siempre fallida de acomodar a Dios en las páginas de un libro, su gloria infinita y eterna en las paredes de una religión particular.

Religión sí, en cuanto arte de unir, de ensayar el más ancho abrazo, pero nunca ya más como catecismo de certezas blindadas en las mentes abiertas de los niños. Ya no más colonizaciones del universo limpio, de la conciencia inocente y virgen de los pequeños, ya no más prosélitos a costa de su incontestable protagonismo indagatorio.

Sí a la religión de unir más y más voluntades, de hermanar más y más corazones sean del signo, del color que sean…, para mayor progreso de la humanidad y la gloria del Sin Nombre. No más doctrinas, señores obispos, sino pongamos todas las doctrinas, todas las cartas sobre el pupitre. Juguemos con respeto exquisito a la libertad del niño. No más doctrinas que cuadran los cielos redondos, que colocan un relato, una historia sagrada muy por encima de los otros relatos e historias. Tradición sí, pero abierta, fecundada, generosa, universal.

Cierto, trascendamos la educación cartesiana y materialista que reduce al ser humano a un cerebro con patas, que suplanta el crucifijo por la razón absoluta, pero apeemos también a ese Jesús que lleva más de 2.000 años sangrando sobre el madero, en tantas paredes, iglesias y aulas, e icemos al Jesús amor, al Dios sol, al Dios triunfante y universal que todo lo da, Aquél que “los hombres distintos llamamos con distintos nombres” (Lanza de Vasto), Aquél que seguramente no permitiría que en Su Nombre sublime colmáramos de dogmas de fe y temores la mente impoluta de los niños."

DEJEMOS EN PAZ A LA CLASE DE RELIGIÓN

Juanjo Leanizbeaskoa Aguirre
Profesor de Religión en Secundaria

Parece ser que el grupo Noticias de Deia se une a la campaña de acoso y derribo que comentaba el obispo de San Sebastián Munilla. Y lo digo por que dos domingos seguidos en el espacio de opinión del referido grupo publica dos comentarios que van directamente en contra de la clase de religión en la escuela. Si no fuese así, a algunos nos gustaría leer comentarios con otros argumentos.
No cabe duda que en una sociedad plural como la nuestra tienen que existir opiniones de diferente índole, pero tampoco cabe duda que la verdad es fácilmente manipulable y no solo eso ¿cuál es la verdad?, no seré yo quien me atreva a ser portador de la verdad absoluta.
Y es más, no aduciré, a datos, que desconozco, ni a razones de legalidad, siempre cuestionables, ya que soy de los que piensa que una cosa puede ser legal sin ser justa.
Pienso que, en la mayoría de los casos, los que se oponen a la clase de Religión carecen de fundamentación objetiva; son más de carácter visceral que objeciones razonadas. De hecho, no aducen razones de carácter pedagógico o educativo. Su oposición nace de posturas más bien ideológicas y políticas.
Y como decía no voy a ir por ese camino, aludiré a otro tipo de razones, y son de dos tipos.
En primer lugar las que hacen referencia a que no es posible una educación integral sin clase de religión. Aprender a ser exige desarrollar todas las dimensiones o facetas constitutivas de la persona, y la religiosidad lo es. La educación integral conlleve la formación religiosa y moral.
Y en segundo lugar aludiré a otro elemento que sería mejor que lo aportará el propio alumnado. Deseo ir al fondo de la clase de religión en la escuela, en donde, desde los valores del evangelio,-que pienso que no son incompatible con ninguna otra ética- nuestros alumnos y alumnas aprender esos valores de los que nuestra sociedad esta tan necesitada, lo diría de otra forma, antes de hablar de “competencias” la clase de religión ha sido y es una abanderada de la competencia social y ciudadana. Hemos trabajado por construir ciudadanos, que desde los valores de Jesús apostasen por ser constructores de una nueva humanidad. Y, a pesar de las dificultades con las que nos encontramos, hemos conseguido que muchos de nuestros alumnos y alumnos hayan sido y sean el motor de tantas ONGs, que aunque algunas veces se oculte, nacen desde los valores evangélicos.
La opción de religión en la escuela es una opción libre, a quién libremente opte por ella, “dejémosle en paz”, que muchas veces parece que sea la “clase de religión” el único problema de la escuela pública, cuando mayoritariamente el profesorado de religión, con una formación académica que supera la media, y lo digo , por que en ocasiones se duda de esta, es un elemento de disponibilidad total en la vida de los centros.

2011/05/24

JOXE ARREGI: RELIGIÓN EN LA ESCUELA

Asignatura de religión en la escuela y otros telares es el título de una reciente conferencia pronunciada por José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián. Magnífico título, por cierto: enunciaba con claridad el tema, ya de por sí controvertido, y la mención final de "otros telares" denunciaba tramas y urdimbres ocultas.
JOXE ARREGI. TEÓLOGO
22.05.2011
Fuente: Humus

Pues es sabido que los telares, esas maravillosas máquinas de madera o de metal, tejen toda clase de telas de todos los colores y de todas las texturas cruzando los hilos de la urdimbre vertical con los hilos de la trama horizontal. Y así visten a los seres humanos por dentro y por fuera con los tejidos más bellos hechos de los hilos más simples, para que no padezcan fríos ni pudores.

El obispo declaró que nos hallamos en una "situación límite de la asignatura de religión en las aulas". Y denunció la causa: "el laicismo anticristiano", "una estrategia de acoso y derribo muy agresiva" contra la asignatura de religión y presiones a los padres "para que desapunten a sus hijos". E hizo sonar la alarma en tono casi apocalíptico: "la libertad de enseñanza y la misma libertad de conciencia están en peligro y esto tenemos que tomarlo en serio". Está muy bien que la jerarquía eclesiástica se pronuncie en favor de la libertad de enseñanza y de la libertad de conciencia, aunque no pueda presumir de haber sido pionera en su defensa, pues las asumió con retraso y a regañadientes, después de haberlas condenado mientras pudo. La libertad de las personas y de los pueblos es muy precaria y siempre está en peligro, y haría bien la Iglesia en defenderla siempre como lo más importante, junto con la igualdad o la fraternidad, su hermana inseparable. Pues, como escribió san Pablo, "donde está el Espíritu de Dios, allí está la libertad" (2 Corintios 3,17), y donde no hay libertad no hay Dios, del mismo modo que no hay Dios donde no hay igualdad o fraternidad. Pero de ningún modo se podría decir: "Donde está el Espíritu de Dios, allí debe haber asignatura de religión, y donde no hay asignatura de religión allí no está el Espíritu o el respiro de Dios que teje la vida y la reviste de belleza".

Yo también soy partidario de que la religión esté presente en las aulas públicas, como asignatura obligatoria, en todas las edades. Pero ¿qué tipo de religión y en qué condiciones? He ahí la cuestión. Estoy en contra del modelo que tan vehementemente defienden nuestros obispos: la enseñanza confesional de la religión católica en la escuela pública, con unos contenidos dictados por los obispos, con un profesorado nombrado y controlado por los obispos. "Solo nosotros podemos decidir quién ha de enseñar y aquello que han de enseñar, pero que pague el Estado, es decir, que paguen todos los ciudadanos, sean cristianos, musulmanes o ateos. Es nuestro derecho". De verdad, ¿es nuestro derecho? Monseñor Munilla llegó al extremo de afirmar que la clase de religión católica en la escuela pública "es un derecho, no un privilegio, reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU", y que el marco constitucional español "reconoce también este derecho".

Las dos últimas afirmaciones me dejan atónito. Pues no hay -ni puede haber- ningún artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que diga que la clase de religión católica -o de cualquier otra religión o convicción- en la enseñanza pública sea un derecho universal. Y no hay -ni debe haber- ningún artículo de la Constitución española que reconozca tal derecho. La situación española, sin embargo, es contradictoria: la Constitución de 1978 aboga por un Estado laico, que no significa antirreligioso, sino aconfesional, es decir, religiosamente neutro en una sociedad plural, como debe ser. Pero un año más tarde, en 1979, el Estado firmó con el Vaticano un Concordato por el que se obligaba a ofrecer la enseñanza de la religión católica en la enseñanza pública como una asignatura equivalente a cualquier otra, como las matemáticas. Claro que este privilegio era indefendible en una sociedad laica, y en años posteriores el Gobierno español fue optando por el café para todos: todas las religiones -de momento, solo las más importantes o las que más se han movido- tienen derecho a ser ofertadas por todos los centros públicos como asignatura, siempre que haya diez alumnos que lo pidan.

Pero este sistema, el café para todos, es insostenible por muchas razones. Si la enseñanza de cada religión como asignatura en la escuela pública fuera un derecho importante, no sería justo que se diera la asignatura solamente si hubiera diez alumnos por lo menos. Con lo cual, para respetar el derecho hasta el fin, cada centro tendría que disponer de tantos profesores de religión como religiones, iglesias, corrientes o convicciones religiosas, antirreligiosas o agnósticas hubiera en el centro. Al final, un profesor por alumno, pues supongo que el alumno del Opus no aceptaría que le diera clase de religión un profesor de unas comunidades cristianas de base. Insostenible por razones de economía y de sentido común. Por todo ello, es hora -hace tiempo que ya lo era- de que la jerarquía de la iglesia católica dé un paso al frente, pida que se derogue el Concordato de 1979, caiga en la cuenta de que los ateos más recalcitrantes de hoy estudiaron religión en la escuela, renuncie a la asignatura confesional de la religión católica en la enseñanza pública, y busque la solución más justa y humana para el único problema verdadero en todo este asunto: la situación de los miles y miles de profesores de religión que perderían su puesto de trabajo. Este es el único problema.

Pero insisto: soy partidario de que la religión esté presente en las aulas públicas en todas las edades, desde la primaria hasta la universidad. Y no como una maría, sino como asignatura troncal con todo su valor y dignidad. Pero eso sí: como una asignatura aconfesional, no dependiente de ninguna institución religiosa ni al servicio de ninguna religión particular. Creo que es muy necesario que los niños conozcan a las grandes figuras religiosas que han marcado la historia y la cultura universal: Zaratustra, Moisés, los autores de los Vedas, Buda, Mahavira, Confucio, Lao zi, Jesús, Muhammad… Y que los jóvenes estudien y mediten sus admirables textos. ¿Cómo podremos leer a Dante, escuchar a Bach, visitar El Prado, explorar el alma, caminar por el mundo e interpretar las huellas si no conocemos la larga historia de las religiones, llena de grandes luces y de inmensas sombras?

Soy, pues, partidario decidido de que el estudio de las religiones se implante en las aulas también en el Estado español, como ya se hace en los países más desarrollados. Pero sostengo a la vez que lo esencial de la religión no se juega en que se enseñen las religiones, sino en que se enseñe realmente a mirar, a respetar, a respirar. A vivir. Tagore escribió: "Creer que es posible enseñar la religión a los niños es como creer que se puede enseñar a crecer a las orquídeas". Y Jesús dijo: "Fijaos cómo crecen los lirios del campo; no se afanan ni hilan; y sin embargo, os digo que ni Salomón en todo su esplendor, con todos sus telares, se vistió como uno de ellos. Y ni Santo Tomás de Aquino con toda su teología alcanzó a expresar el misterio de una flor. Mirad cómo teje Dios la vida y la reviste. Mirad, respetad y confiad. No os preocupéis. Vivid" (Mateo 6).

2011/05/15

7 RAZONES PEDAGÓGICAS PARA UN 'SI' A LA ASIGNATURA DE RELIGIÓN



El texto íntegro de su conferencia lo podéis descargar aquí. El vídeo completo -incluidas la presentación y la posterior rueda de preguntas- lo tenéis aquí-

Mons. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián, ha pronunciado una conferencia en el Hotel Ercilla de Bilbao, en el marco del Fórum Europa-Tribuna Euskadi. El prelado Munilla es el responsable interdiocesano del área de educación.

¿Por qué “sí” la asignatura de Religión? Siete razones pedagógicas

La primera: “La clase de Religión es un derecho, no un privilegio: A base de tanta polémica sobre esta asignatura, algunos católicos pueden estar arrastrando una especie de complejo, como si hubieran logrado hacerles creer que la presencia de la clase de Religión en la escuela, es una reminiscencia del antiguo régimen en esta sociedad democrática. Muy al contrario: se trata de un derecho, reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.
Segunda: “La clase de Religión no es equiparable ni sustituible por la Catequesis: La asignatura de Religión está destinada principalmente a una formación intelectual, aún con la peculiaridad de ser confesional; mientras que en la Catequesis se procura introducir al alumno en el seguimiento personal de Jesucristo”.
En tercer lugar, “la clase de Religión ayuda a entender la cultura que hemos heredado: Un joven no podrá entender la pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la filosofía, la historia, la política, el folclore, las tradiciones… en definitiva, sus propias raíces; si no conoce en profundidad los fundamentos de la religión católica”.
La cuarta: “La Religión ofrece una cosmovisión frente a la fragmentación del saber: Hoy en día existe una gran “parcelación” del saber humano, acompañada de una sobreacumulación de datos, tanto en las disciplinas científicas como en las humanísticas. Se trata de una fragmentación que ha contribuido notablemente al auge de una cierta crisis de identidad cultural, de valores, de certezas…”.
Una quinta razón es que “la religión responde al sentido de la existencia: Una enseñanza global debe responder a las preguntas clave sobre el sentido de nuestra existencia. ¿De qué me sirve conocer la evolución del Universo, si nadie me explica por qué y para qué estamos en esta vida? ¿Cómo podemos fundamentar los derechos del ser humano sin dar razón de la diferencia esencial entre el animal irracional y el hombre racional? ¿Cabe hablar con optimismo de los avances científicos y de la sociedad del futuro, si no tenemos fundamentada nuestra esperanza en el más allá de la muerte?...”.
El penúltimo argumento se refiere al “Diálogo interreligioso: Somos sobradamente conscientes del grave problema que para la paz mundial representan los fundamentalismos. Cada vez vemos con más claridad que la estabilidad internacional, e incluso nuestra convivencia con un buen número de inmigrantes, necesita estar sustentada en el diálogo interreligioso. Ahora bien, sólo puede dialogar quien tiene conciencia y conocimiento de su punto de partida. De lo contrario, más que a una “alianza de civilizaciones”, estamos abocados a la desaparición de la nuestra”.
Finalmente, la “Educación moral: Está claro que una educación integral debe incluir la dimensión moral. De poco servirá la acumulación de conceptos en la enseñanza, si no existe un espacio específico en el que se eduque en comportamientos morales como la sinceridad, la solidaridad, la justicia, el respeto, la generosidad… He aquí otra dimensión esencial de la asignatura de Religión: la moral”.

Una palabra a los padres anti-Religión en Euskal Herria
El obispo finalmente se refirió a la toma de postura de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Euskal Herria, opuesta a que Religión pueda ofertarse en la escuela pública, asociación que ha enviado cartas a los padres, pidiéndoles que no matriculen a sus hijos en dicha asignatura, de forma que esas horas puedan destinarse a otras materias obligatorias.
“Se trata de una presión para sacar la asignatura de Religión del horario escolar, y en definitiva, de la escuela pública”, criticó el prelado.

2011/04/29

J. Prieto Mendaza: EL HECHO RELIGIOSO

Haber superado años oscuros de nacional-catolicismo no implica necesariamente la renuncia de un patrimonio histórico y de una herencia que forma parte de nuestro acervo cultural
19.04.11 EL CORREO. JESÚS PRIETO MENDAZA | ANTROPÓLOGO


La religiosidad, expresada de distintas formas y afectando a diferentes aspectos de la vida grupal, es algo que ha formado parte de la humanidad desde sus inicios. Surge en los clanes o tribus primitivas como una forma de dar respuesta a preguntas fundamentales y como una manera de normativizar la vida social. Howells dijo que el origen de la religión estaba en la necesidad de confrontarse a los cuatro caballos del hombre: la muerte, el hambre, la enfermedad y la codicia. Y Max Müller fue quien inició lo que podríamos denominar como estudio empírico de la religiosidad, uniendo por primera vez dos palabras que parecían antagónicas hasta entonces, ciencia y religión. Así las cosas, y sin entrar directamente en el debate abierto recientemente sobre la conveniencia o no de mantener la asignatura de religión en nuestro sistema educativo, creo que estoy en condiciones de afirmar que el hecho religioso es un fenómeno de indudable importancia, incluso para sociedades en las que la laicidad avanza como en la nuestra. Es una forma de expresión humana condicionada por un contexto cultural determinado y también condicionadora de cultura, tanto desde una aproximación ritual como mítica.
Nuestra propia sociedad europea actual es sin duda heredera de una cosmovisión judeocristiana de la vida; de tal importancia que dejó su impronta en filosofías tan aparentemente lejanas como el socialismo de Karl Marx, la lucha revolucionaria de Camilo Torres Restrepo o la pedagogía liberadora de Paulo Freire. Sería prácticamente imposible pensar en una estructura común europea si no nos remitimos al sentido trágico de la vida de los griegos, o a la dualidad presente en conceptos como: cielo-tierra, hombre-mujer, luz-tinieblas o blanco-negro. Entre nosotros están muy arraigados la acción como actitud práctica y virtuosa o el yo doble, dividido entre el aspecto carnal (cuerpo) y el espiritual (alma). Por lo tanto, queridos lectores, no podríamos explicar la evolución de los pueblos de Europa, ni siquiera como teorizó Max Weber en cuanto a la relación entre el desarrollo del capitalismo y el protestantismo, si no hubiéramos conocido antes la general imagen tripartita del mundo que los indoeuropeos ya poseían clasificando su sociedad en sacerdotes (religión), guerreros (control y contención), y artesanos o campesinos (economía).
La importancia que los Estados europeos dan al hecho religioso en sus respectivos ámbitos educativos es, si nos atenemos a los datos estadísticos, realmente importante. La enseñanza religiosa, a pesar del nivel significativo de secularización de nuestras sociedades, está presente en todos los sistemas educativos europeos, con la excepción del caso francés en la educación pública.
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2011/02/26

"Estudiar Religión no es una obligación, es una oportunidad"

José Serna lleva tres décadas impartiendo Religión a adolescentes. Ahora da clases en el instituto bilbaíno de Zurbaran a alumnos de Secundaria y no ha notado en los últimos años «mucha variación» en el número de chavales que eligen esta optativa. Eso sí, su clase de Bachillerato se vació en cuanto entró en vigor el decreto que anulaba la asignatura alternativa. «Un laicismo sano no consiste en erradicar la religión del espacio público», sostiene.

- ¿Qué le parece el debate que se ha suscitado en el último periodo de prematriculación y la campaña que han hecho desde la asociación de padres Ehige?
- Yo creo que el debate es necesario y lógico. Otra cosa es que entidades privadas como Ehige, que funcionan con fondos públicos, intenten cambiar la realidad y modificar una situación que, en última instancia, es competencia del Parlamento.

- ¿Ha sido testigo de lo que algunos docentes interpretan como coacciones a las familias?
- No lo sé, porque eso no se puede demostrar pero sí me consta que hay determinadas personas que están trabajando una campaña que se llama 'Religión O'. Hay centros en los que no se ha apuntado nadie en algunos grupos y que coincide con una campaña interna llevada a cabo dentro de la asociación de padres, intentando convencer a las familias con el argumento de que si no se apunta nadie hay dos horas más de clase. Tampoco soy partidario de la campaña contra la campaña, pero que el foro donde debe debatirse todo esto es el Parlamento.

- ¿A qué cree que obedece esa campaña?
- El tema de fondo es el laicismo. Pero hay que distinguir entre el laicismo sano, democrático, que defiende que las religiones no dirijan la sociedad y otra cosa es que la religión sea borrada completamente del espacio público.

- Entonces, ¿no cree incompatible una escuela laica con la impartición de la asignatura de Religión?
- No, una escuela laica supone que la institución educativa no esté dirigida por la religión, porque contra eso habría que luchar. Pero una escuela laica debería hablar de pluralidad, de diálogo, de una educación integral en la que la religión debe estar presente como un elemento más. Es la asignatura más democrática que existe porque la elige quien quiere. No es una obligación, es una oportunidad.

- Pues haga campaña a favor de la asignatura.
- Una educación integral debe contemplar todas las dimensiones de la persona, incluida la religiosa. Debe de haber una competencia de lo espiritual y eso no significa que sea necesariamente hablar de Dios, puede ser una mística en la que no siempre hay relación directa con el tema de Dios. Ahora que se nos llena la boca hablando de los valores, de la educación cívica, esa vertiente es muy importante. Una ética universal debería incluir también la ética de las religiones. Es una lástima que no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo en lugar de tener estos encontronazos.

- ¿Qué futuro le augura a la Religión en las aulas?
- Su futuro es el de la sociedad. Pero, insisto, su presencia o ausencia en las aulas debe ser competencia del Parlamento. La religión no debería ser bandera de conflicto, aunque en ocasiones se haya utilizado para defender ideas no muy evangelizadoras. Y si miramos a Europa como referente educativo vemos que en todos los países, con la excepción de Francia y no en todo su territorio, se imparte la religión como asignatura de libre elección.

Fuente de fotografía y artículo: ElCorreo
Artículo relacionado: La religión divide las aulas

2011/02/09

CARTA ABIERTA A JOSÉ ANTONIO PAGOLA: JESUS Y LA INQUISICIÓN

“La Congregación para la Doctrina de la Fe, originalmente llamada Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, ha abierto un proceso contra el libro 'Jesús. Aproximación histórica', del teólogo vasco José Antonio Pagola, para establecer si es conforme con la doctrina de la Iglesia, pese a que la edición revisada de la obra, la novena, lleva el 'nihil obstat' (nada que oponer) y el Imprimatur del exobispo de San Sebastián, Juan María Uriarte” (El Correo, 30.01.11).

“La Congregación para la Doctrina de la Fe abre una causa a José Antonio Pagola por su libro sobre Jesús” (Religión Digital, 30.01.11).

Querido José Antonio:

Antes que nada, quiero expresarte mi cercanía, comprensión y apoyo afectuoso, con el deseo de que te ayude a sostener la confianza que, como tú conoces bien, constituyó uno de los rasgos característicos de Jesús.

Apoyado en esa misma confianza de fondo, no puedo dejar de sentir, sin embargo, en estos momentos en que te escribo, pena y tristeza: pena por todo lo que esta situación pueda repercutir dolorosamente en ti; tristeza, porque no logro entender esas actitudes de sospecha, juicio y condena por parte de quienes –aunque sean autoridad- se dicen seguidores de Jesús.

Cuando parecía que, finalmente, se había impuesto el sentido común –la elemental cordura-, nos llega la noticia de que la Congregación para la Doctrina de la Fe ha decidido abrir un proceso a tu libro. ¡Pobre religión la que necesita de un sistema inquisitorial para protegerse! No puede ser, ciertamente, la religión de Jesús, sino, justo al contrario, la de sus verdugos. De hecho, él fue la primera víctima de una institución similar.

1.El evangelio desenmascara a los inquisidores

Hay un texto, tan iluminador como olvidado, en el evangelio de Marcos, en el que esto queda patente. Dice así: (... seguir leyendo)

2011/02/04

CRISIS ECONÓMICA O CRISIS MORAL

Crédito imagen

Apuntes para la reflexión: ¿crisis económica y/o crisis moral?
por Jon Leonardo Profesor de Sociología de la Universidad de Deusto -
DEIA. Domingo, 30 de Enero de 2011 -


"En una entrevista realizada hace tan solo dos años, en un momento en el que la crisis económica se manifestaba con toda su virulencia, una persona nada sospechosa de veleidades izquierdistas señalaba a propósito de la misma: "Como actor del mercado, intento maximizar mis beneficios. Como ciudadano, me preocupan los valores sociales: la paz, la justicia, la libertad, o lo que sea. No puedo dar expresión a estos valores como actor del mercado…" (El País, 29 de marzo de 2009). Me estoy refiriendo a George Soros, a uno de los personajes más influyentes en esto que se denomina en la actualidad economía financiera (en el pasado, agiotismo, usura). Pocas veces de forma tan condensada y precisa se recoge el dilema que sacude a nuestras sociedades en la actualidad. Ni el más osado de los marxistas radicales se habría atrevido a expresar el antagonismo en el que vivimos y en el que estamos inmersos: sociedad/ciudadanía versus mercado. O, lo que es lo mismo y por extensión, capitalismo versus democracia; dos realidades incompatibles entre sí. Parafraseando al propio Soros, la búsqueda de la paz, libertad, justicia y demás valores y exigencias acordes con los sistemas democráticos, chocan frontalmente con los imperativos e intereses del mercado.
En los inicios de la crisis, quizás debido a una cierta zozobra derivada del desconcierto inicial y a la magnitud de los problemas, vimos "temblar", "dudar" a los prohombres que habían abanderado esa "huida hacia delante" del propio sistema. No es extraño que en aquellos momentos de desconcierto, uno de los próceres más importantes, nos referimos a Alan Greespan, anterior presidente de la Reserva Federal, ante la Comisión Parlamentaria de Supervisión y Reforma del Gobierno, dijera cosas como ésta: "estábamos en un error al pensar que los mercados podían regularse a sí mismos… (El final de la reforma financiera, El País, 7 de marzo de 2010).
¿Qué ha pasado desde entonces como para otorgar al mercado y a las instituciones involucradas en la crisis el protagonismo que ahora tienen? (... seguir leyendo)

La Diócesis se prepara para un 26 de abril marcado por el compromiso, la oración, la fiesta y la memoria

  La d iócesis de Bilbao  vivirá el próximo  26 de abril  una jornada especialmente significativa, en la que confluirán  diversas convocator...